Español: Gustavo Martín Garzo, escritor españo...
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El 17 d’abril de 2003, Gustavo Martín Garzo publicó en el suplemento Blanco y Negro Cultural del diario ABC un artículo titulado: Instrucciones para enseñar a leer a un niño. Y por este artículo recibió el IV Premio Periodístico sobre Lectura de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Se trata de un artículo corto que no tiene ningún desperdicio. Aquí os dejo una muestra en forma de extractos. Son auténticas joyas, mensajes sencillos que parecen secretos susurrados al oído de toda madre,  padre o adulto genérico que tenga cerca a un niño o una niña y que quiera iniciarlo en el mundo de la lectura y la literatura.

Conviene empezar cuanto antes, a ser posible en la habitación misma de la clínica de maternidad, ya que es aconsejable que el futuro lector esté desde que nace rodeado de palabras. No importa que, en esos primeros momentos, no las pueda entender; con tal de que formen parte de ese mundo de onomatopeyas, exclamaciones y susurros que le une a su madre y que tiene que ver con la dicha. Poco a poco irá descubriendo que las palabras, como el canto de los pájaros o las llamadas del celo de los animales, no son sólo manifestación de existencia sino que nos permiten relacionarnos con lo ausente. Así, muy pronto, si su madre no está a su lado echará mano de ellas para recuperarla en su pensamiento, o si vive en un pueblo rodeado de montañas les pedirá que le digan cómo es el mundo que le aguarda más allá de esas montañas y del que no sabe nada.

(…) los adultos deben contarle cuentos y, sobre todo, leérselos. Es importante que el futuro lector aprenda a relacionar desde el principio el mundo de la oralidad y el de la escritura. Que descubra que la escritura es la memoria de las palabras, y que los libros son algo así como esas despensas donde se guarda todo cuando de gustoso e indefinible hay a nuestro alrededor; ese lugar donde uno puede acudir por las noches, mientras todos duermen, a tomar lo que necesita.

El futuro lector, en suma, debe ver libros a su alrededor; saber que están ahí y que puede leerlos, pero nunca sentir que es eso lo que todos esperan que haga. (…) (…) lo más importante es que el niño vea sus padres leer.

Os recomiendo encarecidamente que leáis el artículo entero. Lo encontraréis aquí.

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